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jueves, 5 de marzo de 2015

LO QUE NOS DEJÓ EL LIMA INDIE FESTIVAL – TERCERA EDICIÓN

La enérgica performance de bandas como Ravelers, Mercury Toys y Catervas fue uno de los puntos fuertes del concierto. Otras agrupaciones, en cambio, tuvieron presentaciones excesivamente cortas, que generaron malestar entre los asistentes.




Este sábado 28 de febrero, aterrizamos en el emblemático bar Vichama, ubicado en el Centro de Lima, para disfrutar de la tercera edición del Lima Indie Festival. Fue una noche cargada de satisfacción, por observar doce jóvenes propuestas del rock nacional en acción, pero no exenta de algunos desaciertos.

Ravelers, nuevos exponentes del rock fusión. Foto: Cortesía La Furgoneta Indie.

LO MEJOR

La performance de Ravelers, cargada de energía y mucho movimiento fue el mejor arranque para el evento. Asimismo, nos permitió disfrutar un poco de lo que podremos escuchar en su disco debut, próximo a lanzarse. La interpretación de Anaconda fue uno de los mejores momentos de la noche.



Posteriormente, pudimos observar otras performances interesantes durante la primera mitad del festival. Entre ellas, destacamos la puesta en escena de Almirante Ackbar, una mixtura perfecta entre el surf más bailable y el punk más bizarro, y Mercury Toys, banda de rock y electrónica que ofreció una larga y contundente presentación.

Almirante Ackbar. Surf, garage y punk en una sola banda. Foto: Cortesía Silla Voladora.

El encargado de seguir con la fiesta fue el cantautor Carlos Compson, promotor del evento, que tuvo una participación muy contundente y agradeció en constantes ocasiones al público por su asistencia. El cierre estuvo cargado de energía, ritmo y actitud, gracias a las presentaciones de los experimentados Catervas y Subway Elephant, así como de la novel banda Crik Faluzi. Las dos primeras demostraron un estilo musical muy elaborado, mientras que la última nuevamente hizo gala de su propuesta minimalista.



Toda banda que ya confirmó su participación en un evento tiene un compromiso con el público que acude a verlos, a pesar de las dificultades que puedan en momentos previos a su presentación. Por ello, resaltamos la actitud de los muchachos de The Spiracles, que nos ofrecieron una buena función, a pesar de la ausencia de su vocalista, Verónica Grados, y los inconvenientes con la transmisión de video que habían preparado.

The Spiracles. A pesar de no contar con su vocalista, ofrecieron una notable presentación.
Foto: Cortesía Lima Indie Festival.

LO PEOR

Los problemas de sonido fueron demasiado evidentes en muchos momentos de la noche y perjudicaron la performance de muchas bandas. En otros casos, el excesivo volumen provocó que el sonido de los instrumentos y la voz se confundieran. A pesar del excesivo tiempo en “solucionar” estos inconvenientes en los entretiempos, fueron muy persistentes. Asimismo, es necesario mencionar el escaso uso del ecran que se encontraba en el escenario. La mayoría de proyecciones se realizaron hacia un lateral, por lo que no todos pudieron visualizarlas. 



Esta situación derivó en un menor tiempo de presentación para algunas agrupaciones. Me remito a dos casos particulares: Riviere y Theremyn_4. La primera solo llegó a interpretar tres canciones de su EP debut y se retiró del escenario, dejando un sinsabor a sus múltiples fanáticos. La situación se repitió con la experimentada banda de música electrónica, dirigida por José Gallo, que nos regaló tres temas de su nuevo disco The Next Wave. No culpamos a las bandas en ningún caso, pero instamos a que exista un mayor equilibrio en los tiempos de presentación para las próximas ediciones del festival.

Riviere. Una agrupación que mereció más tiempo sobre el escenario. Foto: Cortesía Culturarock.

Las quejas del público por el excesivo calor fueron una constante durante el festival, así como el abarrotamiento del local, ante la afluencia masiva de jóvenes. Esto generó una situación incómoda e incluso peligrosa, ya que realmente pudo ocurrir una tragedia ante cualquier problema. De realizarse una próxima edición, sería necesario pensar en otros posibles escenarios que permitan una mayor ventilación y con el espacio suficiente para que el público pueda desplazarse con facilidad.


EN CONCLUSIÓN

Una buena organización puede lograr maravillas en eventos como el Lima Indie Festival, que cumplen un rol importante como escenarios emergentes para la difusión masiva de las nuevas promesas del rock nacional. A su vez, cuenta con un potencial enorme para ser presentado en escenarios más grandes que permitan brindar una mejor experiencia al público asistente.

Lluvia Trip en escena. Foto: Cortesía Lluvia Trip.

El hecho de presentar a un gran número de bandas implica tener el mismo respeto con todas y permitirles realizar una presentación de calidad para el disfrute de los asistentes. De no ser así, ambos quedan mal: los organizadores y la banda. El desarrollo de la escena musical dependerá en gran medida de una adecuada organización de eventos multitudinarios, alejados de la informalidad y la improvisación.


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