martes, 31 de mayo de 2016

MUNDAKA Y SU SONATA TROPICAL: UN SHOW MEMORABLE

La agrupación de dream surf ofreció un concierto más que destacable para presentar su disco debut, con un repertorio que incluyó prácticamente todos su temas. En calidad de invitados, tuvimos a Banana Child, Kinder y Millones de Colores.



La noche del pasado viernes 27 prometía ser para el recuerdo. En los ambientes del emblemático Vichama Bar, ubicado en la Plaza San Martín, la agrupación local de rock alternativo Mundaka realizaría el concierto de presentación de su primer álbum Sonata tropical del Ártico. Junto a ella participaría los experimentados conjuntos Kinder y Millones de Colores, así como la novel banda Banana Child.

Lo que se vivió aquella noche difícilmente se borrará de nuestras mentes: un concierto repleto de energía, ritmo y alegría, junto a cuatro de los actos más interesantes que podemos encontrar en el circuito local. A su vez, este evento solo es un reflejo más del buen momento que atraviesa la movida indie en nuestra ciudad. En promedio, fueron tres horas de show que trataremos de repasar brevemente en esta crónica.

COMIENZA EL ESPECTÁCULO

Aterrizamos en Vichama relativamente temprano, cuando el público apenas ingresaba al recinto. Sin embargo, adentro ya se respiraba un ambiente agitado. Los conjuntos ya habían realizado las pruebas de sonido respectivas y solo era cuestión de tiempo para que el concierto iniciara. Los encargados de abrir serían Banana Child, joven grupo de surf rock con una actividad constante en los escenarios limeños durante los últimos meses.

Es así que el cuarteto subiría al escenario promediando las 10:30 p. m. para regalarnos algunas de las canciones más emblemáticas de su disco debut Empty Room. Temas como Waves, Bumpy y Blue jeans fueron bien recibidos por un público relativamente amplio que demuestra la creciente popularidad de la banda.

El único defecto que podríamos encontrar en su performance es que algunos temas sonaban demasiado similares entre sí y ligeras fallas en la afinación de las guitarras. Asimismo, Banana Child demuestra ser un grupo que necesariamente debes ver y escuchar en vivo antes de decidir si te gusta o no su propuesta, ya que en escena suenan mucho más dinámicos de lo que aparentan los tracks de su álbum. Sin embargo, fue un buen acto de inicio para lo que se vendría más adelante.

Banana Child en escena. Foto: Zona Decibel.

DOSIS DE RITMO Y ADRENALINA

Inmediatamente después, los muchachos de Kinder entraron a escena y empezaron a tocar los primeros acordes de lo que resultó ser un show especialmente dinámico. Hacer rock instrumental como el que este grupo realiza no es sencillo, se requiere mucho esfuerzo para lograr temas que no lleguen a cansar al espectador promedio. Las canciones de la banda cumplen esta meta con creces y lograron cautivar a un público que llenaba cada vez más el salón principal del bar.

Posteriormente, Millones de Colores tomaría la posta con canciones fugaces, desquiciadas y frenéticas como ya nos tienen acostumbrados. El repertorio incluyó temas de su split con la agrupación hermana Buh y de sus materiales propios, Primaveriza y Piratas resilientes del inframundo. Fue aquí cuando empezó el descontrol, un pogo como se ven pocos en esta escena. La actitud y entrega del público fue total, demostrando el talento y la energía de este conjunto que les ha permitido seguir juntos hasta pasar los cien conciertos realizados. Sí, lo recordamos y los felicitamos por este logro.

Kinder, dinamismo y energía pura. Foto: Zona Decibel.

LLEGA EL ACTO FINAL

Caía la medianoche cuando los integrantes de Mundaka empezaron con el último show de la velada. En esta ocasión, y como no podía ser de otra forma, nos regalaron prácticamente todos los temas de su repertorio. Desde canciones como Desaparecer y Waikiki, que formaron parte de su split con Almirante Ackbar, pasando por los lados A y B de su single Eterno, hasta llegar a los tracks de su álbum debut.

En los momentos que lo ameritaron, la banda contó con el apoyo de algunos músicos invitados en el xilófono, la trompeta y el saxofón. Este detalle fue crucial porque permitió replicar todas las canciones en su totalidad e, incluso, maximizar su efecto en el público. La respuesta de los espectadores no se hizo esperar: saltos, baile y el incesante pogo desde el inicio hasta el final del show.

Mundaka y su ritmo sobre la tarima. Foto: Zona Decibel.

EPÍLOGO

Hay dos aspectos en este concierto que es preciso resaltar y el primero de ellos fue su cartel. A pesar que la escena local tiene buenos grupos, muchas veces su orden de presentación no suele ser el más adecuado. En esta ocasión, el orden de las bandas generó un efecto ascendente en la energía del show y la entrega del público. Cada una hizo suyo el escenario y dejó una actuación correcta ante los asistentes.

El otro aspecto, y este suele ser uno de los más criticados, fue la calidad del sonido. El escenario estuvo rodeado de varios parlantes a los costados que permitieron un buen esparcimiento de la música. Cada instrumento se hizo notar y, a pesar de algunas minúsculas interferencias, pudimos gozar con cada nueva propuesta en escena. Como lo dijimos al inicio: una velada especial que difícilmente olvidaremos.

Revisa más fotos del evento aquí.

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